Tuesday, December 28, 2010

EL VIEJO PEREZ...






El Viejo Pérez vivía en una casa blanca en el reparto de La Víbora, otros le llamaban Arroyo Apolo, pero no es importante…la dirección, por si la quieren saber, Armando #8 entre Mario y Alberto, allí estaba la casa mas anhelada de mi niñez.

Como hija única y criada con la falta de hermanos, me fascinaba la idea de ir domingo tras domingo a visitar a Juanita, una de las hijas del Viejo Pérez…era un largo viaje el que hacíamos mi tía Cuca y yo, pues desde la Playa de Jaimanitas, había que tomar 4 guaguas para llegar al destino más fascinante de mis años de pequeña.

Que tenia la casa…se preguntaran…”estaba llena de la familia Pérez”, desde los abuelos hasta los más pequeños nietos…especialmente Mayra y Claudito, los que compartían mi edad…ya los otros nietos eran guapos jóvenes, rubios y de ojos azules, menos Alberto, que tenía el pelo negro y oscuros ojos, que le daban aspecto de galán de cine europeo.

Además de todos los que daban vida a la casa, había un gordito basset hound, creo que se llamaba Bruto, y en el extenso patio, un caballo y una mata de orquídeas salvajes… con sus semillas parecidas a kilos de cobre, o kilos prietos, como le llamábamos en Cuba a los centavos norteamericanos…Que mas podía pedir…era mi cuento de hadas hecho realidad.

Cristina, la esposa del “viejo”, era flaquita y pequeña, pero en su corazón grande, los llevaba a todos por igual…además cocinaba como una reina…la mejor carne asada de mi vida, siempre ha sido la de Cristina…y yo que era de poco comer, devoraba los platos hechos por sus viejitas manos…donde las venas de los años asomaban con amor.

Recorría el jardín, el patio, me sentaba a ver el caballo o tal vez era una yegua, pues recuerdo que una vez tuvo un hijo…recogía las semillas prietas y pensaba que tenía todos los tesoros del mundo.

El día 25 de Diciembre siempre almorzábamos con ellos…ponían dos mesas grandes en la sala, llena de todos los majares preparados por Cristina…en esa mesa me sentía una verdadera Pérez, pues todos éramos una familia.

Pero hubo un 25 muy especial…el Viejo, español, de boina, camisa blanca y ojos muy azules, me dio un regalo…una guitarra de madera, hecha por el...yo amante de el Trió Los Panchos, pensaba que solo tenía que sostener la guitarra para que “Como Rayito de Luna” brotara de sus cuerdas…que regalo tan maravilloso…

Me fui de Cuba en el año 1961, Armando #8 quedo atrás, los domingos y la guitarra, bueno esa la deje en casa de una tía, para que la guardara, para mi regreso…transcurrieron 50 años…

Hace unos meses tras una búsqueda, que fue mutua, Mayra y yo conversábamos por teléfono…nos repartíamos cariños que no pudimos darnos por largos años y pusimos nuestras vidas al día.

Le comente que en Cuba estaba la guitarra hecha por su abuelo…para mi sorpresa me contesto, “El le hacia una a todos sus nietos”…me quede callada…no sabía que decir.

Esa noche supe que yo, que solo había conocido un abuelo, el padre de mi madre…pues mi abuelo paterno murió cuando mi padre tenía 7 años…había recibido más que una guitarra de regalo, había recibido una familia y un “ABUELO”. Gracias, Abuelo Pérez…por todo lo dado.

Armando #8

...Y PASA LA NOCHE.


7 comments:

Mayra said...

Cuqui, me has dejado sin palabras y mira que yo hablo hasta por los codos. Que palabras tan lindas y que profundo me han llegado, pues no solo describistes tu niñez, pero la mia tambien. Recordando a Chiquitica con su potrico, las matas del patio de la casa de mis abuelos, la enorme mesa que ponian en el medio de la sala en las navidads y el amor y cariño de toda nuestra familia. Que dichozas fuimos las dos, pues pocas personas han tenido la dicha de tener un par de tias como Cuca y Juana, y como ya has dicho en varias ocaciones, donde quiera que ellas esten, nos estan contemplando y felices de que estemos conectadas otra vez. Cariños y besos, Mayra

Rol said...

El don de conmover. Eso tienen las entradas de este blog. Son historias cotidianas pero sobre todo muy honestas. Grande, Cuqui.

Miriam De La Vega said...

Bella historia, matizada de recuerdos que nos hacen estremecer a todos los que, como tú, tenemos un baul repleto de memorias que inundan de ternura nuestro corazón. Todos hemos tenido algún "Viejo Pérez" que nunca podremos olvidar.

Angie said...

El premio me trajo y me parece muy bien el blog.

Anonymous said...

Arroyo Apolo era el municipio, pero realmente esa direccion pertenece a reparto Santa Amalia, nostalgias.

Anonymous said...

Me gusta el blog pero veo mucho buenrollismo aquí. Un blog no se consagra hasta que no le llegan los críticos y los trolles. Y esa palabrita de verificación, esa la ponen los blogs ya consagrados que necesitan espantar gente.
Adonis

Dino said...

Como todo lo que escribe , amiga Cuqui, no hay desperdicio,que bella historia , y que sorpresa despues de tantos años ,saber que era querida por esa persona COMO UNA MAS DE SUS NIETAS, tiene que haber sido impactante conocer ese detalle, , gracias por compartir esta bella pagina de su niñez con sus seguidores en su blog,Secun.