Thursday, February 10, 2011

Jose Ingenieros y La Envidia...







Me cautiva volver a leer libros que hace tiempo leí…cada vez que lo hago, encuentro elementos nuevos o un profundo entendimiento de lo que su autor, trato de comunicar.

La primera vez que leí El Hombre Mediocre, de José Ingenieros, tenía trece años…me lo regalo mi padre…era su libro preferido...desde esa época para acá, lo he leído en varias ocasiones y siempre me atrapa.

Fue el libro que me llevo a leer a Federico Nietzsche, Giovanni Papini, Arthur Schopenhauer y el resto de toda esa lectura obligada que todo joven saborea.

Pero por alguna razón siempre vuelvo a Ingenieros…es como estar en casa…el libro es el mismo…yo he ido cambiando, madurando y encontrando todas las riquezas que siempre me ha ofrecido.

Comparto con ustedes uno de mis pasajes favoritos…

"La envidia es una adoración de los hombres por las sombras, del mérito por la mediocridad. Es el rubor de la mejilla sonoramente abofeteada por la gloria ajena. Es el grillete que arrastran los fracasados.

Es el acíbar que paladean los impotentes. Es un venenoso humor que mana de las heridas abiertas por el desengaño de la insignificancia propia. Por sus horcas caudinas pasan, tarde o temprano, los que viven esclavos de la vanidad: desfilan lívidos de angustia, torvos, avergonzados de su propia tristura, sin sospechar que su ladrido envuelve una consagración inequívoca del mérito ajeno. La inextinguible hostilidad de los necios fue siempre el pedestal de un monumento.

Es la más innoble de las torpes lacras que afean a los caracteres vulgares. El que envidia se rebaja sin saberlo, se confiesa subalterno; esta pasión es el estigma psicológico de una humillante inferioridad, sentida, reconocida. No basta ser inferior para envidiar, pues todo hombre lo es de alguien en algún sentido; es necesario sufrir del bien ajeno, de la dicha ajena, de cualquiera culminación ajena. En ese sufrimiento está el núcleo moral de la envidia: muerde el corazón como un ácido, lo carcome como una polilla, lo corroe como la herrumbre al metal.

Entre las malas pasiones ninguna la aventaja. Plutarco decía -y lo repite La Rochefoucauld- que existen almas corrompidas hasta jactarse de vicios infames; pero ninguna ha tenido el coraje de confesarse envidiosa. Reconocer la propia envidia implicaría, a la vez, declararse inferior al envidiado; trátese de pasión tan abominable, y tan universalmente detestada, que avergüenza al más impúdico y se hace lo indecible por ocultarla.

Siendo la envidia un culto involuntario del mérito, los envidiosos son, a pesar suyo, sus naturales sacerdotes".

Todos los dias cuando salimos a la calle...nos tropezamos con paginas del libro...pero son los envidiosos, los que mas pena me inspiran...cuando hacen su papel sacerdotal.

Invito a comentarios.



…Y PASA LA NOCHE.

6 comments:

Daiquiri said...

La envidia es tan corrosiva que hasta tiene un lado sano. Como no puede ser peor en esencia, hay un pequeño arroyo que sale de su entraña podrida y se confunde mezclandose con la admiracion demoledora e inocente... esa es la llamada ENVIDIA SANA... gracias a Dios, es la unica que conozco y me visita cuando leo escritos como este.

Yo tambien tuve al Sr. Ingenieros en mi casona de Cuba... (Mi padre forraba los libros en su obsesion de conservarlos y me has traido la mente esa foto del librero meticulosamente ordenado y repleto de maravillas que yo probaba con su permiso y a veces por mi cuenta)

Gracias por la leccion de hoy y, en lo personal, por el aroma a mi hogar que me regalaste con tu articulo.

Miriam De La Vega said...

Pues yo creo que la envidia corroe el espíritu y arruina la creatividad y pienso que la "envidia buena" no existe, eso es un pretexto que algunos se inventan para redimirse ante sus propios ojos y ante los demás, lo cierto es que envidiamos o no envidiamos, pero no existe la envidia a medias, ni envidia de la buena.
He quedado impresionada por la manera en que José Ingenieros describe la envidia como una adoración del mérito por la mediocridad y como el estigma psicológico de una humillante y reconocida inferioridad.

Dino said...

Cuqui ,muy bueno el tema , me transporto a mi lugar de trabajo y recordar la cara de mi jefe inmediato , se que a buen entendedor , pocas palabras, muchos tenemos que lidiar con esa epidemia que afecta a tanta jente y, de cierta manera las victimas son tambien voulnerables a eso que se llama envidia .
Secun.

Simon-Jose said...

Un saludo cubanísimo a todos.
Magnífico tema extraído de magnífico sitio.
De todos los sentimientos, virtudes y defectos que se pueda encontrar en el genero humano, la envidia es el mas generalizado. Allí donde haya humanos, habrá algo de envidia o envidia en alguna de sus formas.
Coincido con Míriam y con Daiquirí en lo corrosivo que, para el alma humana, significa este sentimiento, que solo es superado, ya en el aspecto individual, por el rencor.
Discrepo de Míriam en la negación de "envidia buena" o "envidia sana".
Esta sí existe. Es innata en los humanos. Es precisamente el sentimiento que se convierte en acicate para que seamos mejores, para que luchemos por alcanzar metas iguales o superiores a aquellos que, desde que somos niños, se convierten en nuestros ídolos. En la vida en general.
Pero.... mi tema siempre ha sido el "tema político", y me desvío hacia allá.
Hay una envidia natural que nos lleva a querer tener lo que tiene quien vive "mejor que nosotros", sea una casa, un auto, una fortuna, un yate, etc., etc.
En este aspecto, nos dividimos en dos bandos:
Los que quisiéramos tener lo apetecido como producto de nuestro trabajo, de nuestros triunfos, de nuestros esfuerzos y de nuestros sacrificios y el otro bando, son aquellos que quisieran tener lo apetecido sin hacer esfuerzo o ver a los demás viviendo en las mismas penurias y calamidades propias.
ESte último sector, que lamentablemente es mucho mayor de lo que quisiéramos y aun mayor de lo que imaginamos, es el aprovechado por "políticos con gran dominio de la psicología de multitudes" para usarlos en función de sus intereses.
Los cubanos sabemos mucho de eso por experiencia propia.
El desarrollo de la envidia, para convertirse en "sana" o "perniciosa", depende casi en su totalidad de la formación que le den los padres al niño.
Allí donde haya corazones llenos de bondad, tendremos buenos ciudadanos, libres de esa envidia perniciosa que tanto daño hace en las relaciones humanas.
Un viejo proverbio chino reza:
"Si hay bondad en el corazón, habrá belleza en el carácter. Si hay belleza en el carácter, habrá armonía en el hogar.Si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación. Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo".
Los seres humanos con bondad en el corazón nunca podrán ser usados por políticos astutos para proyectos perversos.
Un abrazo cubanísimo a todos.
Simón José Martí Bolívar

Anonymous said...

para hablar de Jose Ingenieros pusiste una caricatura de un hombre midiendo un craneo humano, que triste, no aclares que obscurece...

Ramon Sellarès i Enrich said...

Hola,soy Ramon Sellarès, del blog Poesia Endins. Es un placer visitar y leer los artículos que aparecen en Y PASA LA NOCHE. Estoy muy contento que le guste haber sido incluída en Poesia Endins.
Gracias.
Ramon Sellarès.