Friday, March 15, 2013

TOM SAWYER...Y MIS AVENTURAS

 
 
 
 
La copia que tengo del libro...Las Aventuras de Tom Sawyer...de Mark Twain... siempre anda regada por cualquier rincón de mi casa…es como mi libro costumbre…lo abro y al ver sus páginas mi imaginación vuela en tiempo…distancia...aventuras.
 Me lleva al sur de los Estados Unidos…uno de mis lugares favoritos…donde, de cada árbol cuelgan las barbas de palo…como lágrimas de alegrías… de poder vivir en un lugar tan asombroso, imaginativo y donde todo puede y debe suceder.
Las barbas… atan a todos los árboles… como tratando de convertirlos en uno solo…en ese árbol donde Tom Sawyer… con sus mamelucos ripiados se sentaba a tramar sus travesuras…
Bajo el sombrero de pajas, escondía un mundo de pillerías…que llenarían la imaginación de tantos lectores que hemos viajado con el…sintiendo el suelo mojado bajo nuestros pies…la hierba fresca colgar de nuestros labios…el agua mansa del rio mojarnos las narices… para seducirnos con el fragante olor de las magnolias…recién caídas y aun blancas.
Quien no soñó con la Beckey…de la cual se vio enamorado… desde el primer momento que sus ojos de niño huérfano…se tropezaron  con la atracción.
El miedo de la noche del  cementerio…aquella del  conjuro que le quitase las verrugas…y sin querer ven como se roban un cadáver…recuerdo esos momentos como si aún los viviese…con los brazos de piel de gallina…esperando para ver por primera vez en mi vida, un cuerpo sin vida…que agonía…pasaba las paginas tan rápidamente…que casi no las tocaba…quería bebérmelas de un solo trago…
…y el robo… termina llevando un hombre inocente a creer que había cometido un asesinato…esa primera vez que la vida nos hace ver que no todo es bondad…que existe un Indio Joe.
La tristeza de las vacaciones terminadas…la partida de Beckey… que tan solo le deja… no existe nada que pueda llenar ese vacío… y sentimos en el estómago esas muecas de tristeza y soledad…y sin que nadie nos vea…dejamos correr unas lagrimillas de ese tiempo que termina y que tal vez la vida no nos vuelva a traer…a repetir…es como si al partir el verano…terminase la vida.
…y de repente el juicio del asesinato de la noche de las verrugas…el testimonio del indio Joe…y ante el cual Tom se llena de valentía y decide testificar lo visto en la temida noche del cementerio…Que valentía…esa que nos hace creernos a todos… que tendremos un momento donde brillar y contar la verdad y ser el héroe del cuento.
El huir a una isla donde no hay adultos…donde todos creen que se han ahogado para siempre y sentir la libertad de no tener que obedecer a nada… ni a nadie…ser libres y correr y jugar y estar lejos del maltrato y de pronto anhelar el regreso…y esa entrada triunfal en medio de tu propio entierro…regresar a la vida y sentir que les hecho pasar un mal rato…y te sientes vengado y feliz de que ellos sufran lo que tú has sufrido…
La búsqueda del tesoro… de ese con el cual soñamos noche a noche los niños…pensando que mañana será el día en que lo encontremos…el baúl de madera…cerrado por tantos años…con olor a moho y telarañas…lleno de extrañas cosas que jamás hemos visto…como cuando encontré las gafas de mi abuelo...casi 50 años después de el usarlas.
Tener a ese Huckleberry Finn que todos anhelamos…ese de Mercer y Mancini…en Moon River…ese amigo que hace que los días sean cortos y que las noches sean tan largas…que cuentes las ausencias con tus pestañas.
En fin…soñar…soñar…que es lo que hace que la vida de un niño valga.
Gracias Mark Twain…por Town Sawyer…por las barbas de palo…por el Mississippi…las magnolias, el tesoro…el Indio Joe…Beckey…por Huck…apoyado en mi ventana…por darle un sueño a una niña...ese, que jamás olvidare…pues cada vez que veo tu libro…me vuela libre el alma.
 
…Y PASA LA NOCHE.
 

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